En su discurso insistía en que “debemos continuar con la aplicación de estrategias probadas que ayuden a los fumadores a dejarlo”

La doctora Brenda Fitzgerald, directora del prestigioso Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), ha presentado este miércoles su dimisión. Una decisión que se ha producido un día después de que ‘Politico’, publicación especializada en Washington, revelase que había comprado acciones de tabacaleras justo después de asumir su cargo al frente en la agencia de salud pública.

Esta inversión se encuentra en las antípodas de la misión de este prestigioso centro ubicado en Atlanta (Georgia), que depende del departamento de Sanidad. Entre sus principales misiones, se encuentra reducir el consumo de tabaco en el país. El hábito a los cigarrillos se relaciona con la muerte de prácticamente un millón de personas en Estados Unidos. Mientras, fumar se considera el mayor motivo de fallecimiento en el país que se puede prevenir.

De esta forma, Fitzgerald en un comunicado en noviembre destacó que “demasiados estadounidenses se ven perjudicados con el consumo de cigarrillos, el cual es la mayor causa que se puede prevenir en el país que lleva a la muerte y a la enfermedad”. “Debemos continuar con la aplicación de estrategias probadas que ayuden a los fumadores a dejarlo y evitar que los niños consuman cualquier producto de tabaco”, aconsejó en el texto con unas palabras que no se corresponden con sus inversiones financieras.

La compra de estas acciones en concreto se enmarca dentro de una operación mayor, en la que Fitzgerald llevó a cabo alrededor de una docena de movimientos. En concreto, invirtió decenas de miles de dólares en una de las mayores compañías de tabaco del mundo, Japan Tobacco, cuya subsidiaria comercializa cuatro diferentes marcas en Estados Unidos.

Poseía también acciones de empresas de medicamentos

Desde esta operación, se le ha sometido a un exhaustivo escrutinio por deshacerse de otras acciones, que podían llevar a representar posibles conflictos de intereses. De esta forma, la inversión citada ha encendido nuevas alarmas, debido a que Fitzgerald tenía ya acciones de empresas de medicamentos y alimentación. Entre sus movimientos destacan sus compras de Merck and Co., una de las mayores farmacéuticas del mundo; Bayer, multinacional alemana de medicamentos, conocida sobre todo por sus aspirinas; Humana, empresa de seguros médicos, y US Food Holding Co., el mayor distribuidor de alimentos en Estados Unidos.

Mientras, antes de aceptar el puesto, que dejó ayer, ya tenía inversiones en Reynolds American,segunda compañía de tabaco en Estados Unidos, subsidiaria de British American Tobacco, donde también contaba con inversiones; Imperial Brands, cuarta tabaquera del mundo; Philip Morris International, conocida sobre todo por su marca estrella Marlboro, y Altria Group Inc., uno de los mayores productores de tabaco del mundo.

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