La cifra real de gasto podría exceder los 1,3 billones de dólares, el doble de lo que se había proyectado hace apenas un año

EEUU aprueba una reforma fiscal que cuenta con el apoyo de solo el 32% de la población

Hace un año, Donald Trump prometió que EEUU alcanzaría el equilibrio presupuestario en una década. Hoy, ha renunciado a ello. No solo eso: el presidente de EEUU ha presentado un proyecto de Presupuestos del Estado que literalmente más que duplica los números rojos del Estado de EEUU para 2019 y para toda la década siguiente. Por de pronto, la Casa Blanca prevé un déficit para el año presupuestario de 2019, que empieza el 1 de octubre, de 984.000 millones de dólares (802.000 millones de euros), es decir, más del doble de lo que había proyectado hace apenas un año. Claro que la cifra real de gasto podría exceder los 1,3 billones de dólares (más de un billón de euros), si se tiene en cuenta el acuerdo alcanzado por los republicanos y los demócratas del Congreso la semana pasada.

Según la Casa Blanca, el déficit en la próxima década será de 7,2 billones de dólares (5,9 billones de euros). Eso supone añadir una deuda equivalente a todo el PIB de Alemania, Francia y España juntas. En un momento de pleno empleo y con una expansión que ya dura nueve años, esa expansión del gasto augura inflación, tipos de interés más altos y, probablemente, un dólar más débil y un petróleo más caro.

Empleados del Gobierno de EEUU colocan copias del Presupuesto federal de la Administración Trump.

El documento sitúa al equipo económico de Donald Trump en la misma liga que Yannis Varoufakis, el ex ministro de Finanzas de Grecia, aunque en este caso las prioridades son diferentes. La primera clave de los números rojos es la bajada de impuestos a las empresas y a los contribuyentes de ingresos más altos aprobada en diciembre, que recortará los ingresos fiscales en 3,7 billones de dólares (3 billones de euros). A eso se suma un aumento del gasto de defensa de 74.000 millones de dólares (60.000 millones de euros) solo en 2019. Por poner un ejemplo, todo el presupuesto de Defensa de España cabe 11 veces en lo que Trump quiere incrementar el gasto militar estadounidense.

A cambio, la Casa Blanca propone recortar el gasto programa público-privado de asistencia médica a la tercera edad, conocido como Medicare, pero a partir de 2020. El presupuesto de Trump también quiere aumentar el gasto en la lucha contra la inmigración ilegal y en la construcción del muro con México, que sigue sin arrancar y, desde luego, sin que el país vecino esté dispuesto a pagarlo.

Uno de los aspectos más controvertidos del Presupuesto es el plan de infraestructuras. En un alarde de ingeniería -contable- Trump quiere que una inversión de 200.000 millones de dólares del Estado federal se transforme en entre 1,5 y 1,7 billones, una vez que los estados, los ayuntamientos y el sector privado pongan el resto.

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