Zidane, en el banquillo del Bernabéu durante el clásico.

El mejor año de la historia del Madrid (cinco títulos en doce meses) terminó con una derrota por 0-3 en el clásico que despide, prácticamente, al conjunto blanco de la lucha por la Liga. Ya son tres los clásicos ligueros consecutivos que el Barcelona ha ganado en el Bernabéu: el 0-4 que sentenció a Benítez en noviembre de 2015, el 2-3 del pasado mes de abril que obligó a los de Zidane a pelear el título hasta la última jornada y el 0-3 de ayer. En el tercer tanto, el de Aleix Vidal, el estadio ya estaba medio vacío. Ahogar las penas en un par de vermuts tardíos fue el plan de la hinchada blanca.

Las Navidades del Madrid empiezan a 14 puntos del Barcelona (y un partido menos, el que tienen que recuperar contra el Leganés). Remontarlos parece una quimera, por mucho que Valverde e Iniesta dijeran ayer de forma muy caballerosa que no descartan a los blancos y que la liga no está finiquitada. Enero aguarda, además, con la Copa y partidos cada tres días. Un trajín que puede ser una pesadilla para un Madrid que no aguantó físicamente la segunda parte. Diez son los puntos ya que se ha dejado en casa el conjunto blanco sin que haya terminado todavía la primera vuelta. La falta de puntería volvió a condenarlo ayer.

“Cuando jugamos bien no marcamos, y cuando juegan ellos, marcan… ahí está la diferencia. El inicio de la segunda parte ha sido fatal para nosotros, hemos bajado físicamente y ellos han empezado a tocar el balón…”, aseguró Varane. “Con la roja se acabó todo. No vamos a bajar los brazos, pero tenemos retraso y va a ser difícil este comienzo de año”, añadió el central francés. Zidane había pedido paciencia y calma en la víspera, dijo que el partido no iba a ganarse en 15 minutos, que había que tocar el balón y cocinar fútbol. El partido del Madrid duró, sin embargo, solo 45. Varane lo achacó a un problema físico. Marcelo al desgaste, también mental, que supone competir contra el Barcelona y Zidane a que la pelota no entró. Calificó de “muy duro y complicado”, en ese sentido el momento que está viviendo Benzema que, de nuevo, se llevó la pitada del estadio cuando abandonó el terreno de juego.

“Empezamos bien, tuvimos oportunidad de marcar, no lo hicimos y luego cometimos un error atrás en el primer gol. Duele, es una derrota que duele, es lo que hay y lo que nos toca hoy”, analizó Zidane ya sentado en la sala de prensa. Llevaba la derrota dibujada en la cara, la peor desde que está en el banquillo del Madrid. Por primera vez se le multiplicaron las arrugas en el rostro. “Estamos mal, es una derrota que duele en el vestuario. No vamos a bajar los brazos, lo que tenemos que hacer ahora es descansar bien, vamos a volver más fuertes que antes. El Madrid nunca se rinde, pase lo que pase. Es un momento complicado, por la derrota, por los tres goles. Podría decir que no merecimos esto, pero esto es el fútbol y hoy es lo que hay”, analizó el técnico francés.

“Hay que seguir”

Hace tan solo cuatro meses, en la Supercopa, el que dejó hundido al Barcelona fue su Madrid. Parecía un golpe de muerte a su rival de siempre, que había perdido a Neymar y no terminaba de cerrar la renovación de Messi. En cuatro meses las cosas han cambiado tanto que el Madrid está ahora a 14 puntos. “No estamos tan mal como para que haya esta diferencia de puntos. Por eso duele más. El fútbol cambia rápidamente, ellos parecían muertos en agosto y mañana lo estaremos nosotros. Cuando ganas, todo es bonito, cuando pierdes, jodido. Estamos jodidos”, prosiguió Zidane al mismo tiempo que aseguraba que a partir de mañana le “van a caer hostias”.

Lleva semanas el técnico repitiendo que pasara lo que pasara en el clásico, las cosas no iban a cambiar. ¿Ha visto algo en el partido que haya alterado su tranquilidad?, le preguntaron. “Yo no voy a cambiar nunca, lo único es que hoy estamos mal. Lo que vamos a hacer nosotros es seguir adelante. Esto es muy largo, todos pueden pensar que la Liga está sentenciada, yo no, y Valverde tampoco. Vamos a seguir con el trabajo, no ha sido un año malo”, respondió.

El mensaje que transmitió el vestuario fue el mismo, que las cosas se han puesto complicadas pero que el Madrid no va a bajar los brazos. “En la segunda parte hemos intentado hacer lo que en la primera. Pero jugar contra el Barcelona implica correr mucho y mentalmente también. En ningún momento nos hemos desconectado del partido. Hemos perdido, es una tarde triste, pero hay que seguir. La Liga es muy difícil, pero el Madrid no se rinde nunca. Tenemos que seguir y seguir hacer lo nuestro y tener un poco de suerte, y seguir, no hay más remedio”, concluyó Marcelo.





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