Meng Wanzhou tuvo una nueva audiencia el martes 24 de marzo en un tribunal de Vancouver, Canadá. En medio de un mar de fotógrafos, el Director Financiero y Vicepresidente de Huawei llegó con sus abogados y un localizador GPS de tobillo que contrasta con sus coloridos y caros zapatos. El brazalete telemático es una de las condiciones impuestas por el juez para permanecer libre durante el estudio de su procedimiento de extradición en los Estados Unidos. Meng también tuvo que enviar una fianza multimillonaria, debe ir acompañado de personal de seguridad pagado de su propio bolsillo las 24 horas del día y no puede salir de las fronteras de la ciudad canadiense.

El líder del gigante chino de las telecomunicaciones fue arrestado el 1 de diciembre en el aeropuerto de Vancouver mientras hacía escala en un viaje programado a México. Meng fue detenido a petición de las autoridades estadounidenses por presunto fraude y violación de las sanciones comerciales de Washington contra Irán. Su caso provocó la ira del régimen chino. “Esto es persecución política. Debe ser liberado inmediatamente”, ese es el fuerte mensaje de Pekín. Justin Trudeau, Primer Ministro del Canadá, reiteró que el Canadá se rige por el estado de derecho y respeta diversos tratados internacionales, excluyendo completamente la politización de la cuestión.

Sin embargo, la reacción del régimen chino ante la detención de Meng Wanzhou fue más allá de las palabras. Arrestó a Michael Kovrig y Michael Spavor, dos ciudadanos canadienses acusados de espionaje. Una ley que Canadá ha interpretado como una medida de represalia. Pekín también ha suspendido las importaciones de colza y cerdo de Canadá debido a problemas de etiquetado y riesgos para la salud, aunque los analistas estadounidenses creen que esta es una forma clara de ejercer presión. Muchos canadienses creen que el arresto del ejecutivo fue un error, porque puso al país en una situación complicada debido a la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

La resolución del caso puede tomar meses o años. Además, incluso si el juez da luz verde para enviar a Meng Wanzhou a los Estados Unidos, el Fiscal General de Canadá tiene el poder de ordenar su liberación. La próxima audiencia de Meng en Vancouver está prevista para enero de 2020. Todo indica que el ejecutivo de Huawei se presentará varias veces en la corte con un brazalete en el tobillo, que esta semana no ha pasado desapercibido por las cámaras de todo el mundo.

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