Mientras que para 2018 la estimación de aumento del PIB (2,7 por ciento) coincide con la presentada apenas hace unas semanas como parte de los Presupuestos Generales del Estado (PGE), las proyecciones actualizadas para los dos ejercicios posteriores incluyen una leve moderación respecto a lo proyectado hasta julio del año pasado.

Como parte de la documentación enviada a Bruselas en el Programa de Estabilidad, el Ministerio de Economía prevé un crecimiento del 2,4 por ciento en 2019 y un 2,3 por ciento en 2020, frente al 2,5 y 2,4 por ciento respectivamente que incluyó en julio de 2017 como base para los presupuestos de 2018.

De cumplirse estas previsiones, el PIB español encadenará ocho ejercicios consecutivos al alza, tras el profundo bache experimentado entre 2008 y 2013, como producto de la crisis financiera internacional y la debacle del ladrillo nacional.

Como parte de sus planes de reducción del déficit público, el Gobierno dijo también el viernes que para 2021 prevé que se registre superávit público, frente a un saldo negativo del 2,2 por ciento previsto para el actual ejercicio.

La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), un organismo encargado velar por la sostenibilidad de las finanzas públicas, avalaó el escenario macroeconómico presentado el viernes, señalando que es “prudente”.

En materia laboral, el Ejecutivo destacó en una nota de prensa que “se recuperará todo el empleo perdido durante la crisis”, pues el “crecimiento económico será intensivo en creación de empleo y se alcanzarán los 20 millones de ocupados en 2020”.

Según sus proyecciones, la tasa de paro se reducirá al 10,7 por ciento a finales de 2021, cifra no alcanzada desde 2008, es decir, desde el inicio de la recesión. En 2017, el desempleo se situó en el 16,5 por ciento de la población acctiva, y para este año la estimación oficial apunta a un 15,0 por ciento.

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