• El malagueño, un fijo para Lopetegui de cara el Mundial, lanzó un mensaje reivindicativo a Zidane por su pérdida de protagonismo en el Madrid

Un vez el árbitro decretó el final del partido, Isco Alarcón fue a recoger el balón. Un hat-trick no se anota cada día, y menos contra un rival que a priori debe aspirar, como España, a pelear por el Mundial. Argentina quedó muy debilitada ante la baja de Messi y fue el de Arroyo de la Miel el encargado de darle a una figura tan respetada como es la del enganche el papel que se merecía en el amistoso en el Metropolitano.

A Isco se le vio con soltura, desatado partiendo desde cualquiera de las dos bandas y con tendencia a moverse con libertad para asociarse con sus compañeros en diferentes zonas del campo. Incluso exhibió la virtud de la llegada, una característica menos habitual en él pero que explotó a las mil maravilla frente la Albiceleste. “No voy a descubrir nada nuevo con el gusto que tengo en que esté con nosotros. La confianza no se la da el entrenador, sino el jugador al entrenador”, decía Julen Lopetegui tras el encuentro, satisfecho de poder contar con un jugador que se encuentra ahora mismo en una situación contradictoria.

Lucas y Asensio, a los que tiene por detrás cuando juegan con España, le han ganado la partida en el Madrid

La confianza a la que se refería Lopetegui tenía que ver con las palabras del jugador del Real Madrid al término del encuentro, pronunciadas con toda la intención para que llegaran a los oídos de Zinedine Zidane. “Los partidos con la selección me dan la vida, aquí tengo la confianza del míster. En el Madrid quizá no me la he ganado, pero sigo teniendo mucha ilusión por trabajar, por seguir mejorando y por ser titular en mi equipo y en la selección. Tengo muchas ganas de demostrar que soy un buen jugador”, reivindicaba.

Mientras el seleccionador español ya le ha garantizado una plaza fija para Rusia, donde se prevé que sea uno de los encargados de liderar esta nueva etapa de la Roja, en su equipo su situación es más delicada. Isco ha perdido el protagonismo de antaño. Ni en el 4-3-3 prototipo de la BBC ni en el 4-4-2 que el técnico francés viene utilizando en los últimos partidos importantes parece encontrar la manera de colarse. Sus compañeros Lucas Asensio, a los que tiene por detrás cuando se enfunda la elástica de la Selección, le han ganado la partida en el Madrid, quedando el fenomenal jugador andaluz, una vez más, como recurso de urgencia o para las rotaciones.

Isco ha perdido protagonismo con Zidane
Isco ha perdido protagonismo con Zidane (EFE)

Su importancia fundamental la temporada pasada tirando del carro de la popular famosa segunda unidad que permitió al Madrid afrontar sus encuentros de Champions más descansado por el trabajo sucio de los suplentes en los partidos ligueros de menor cartel. La meritocracia en la que se basa Zidane le permitió acceder a un papel principal en la recta final decisiva.

Esta justicia que intenta implantar el galo sin tener en cuenta ni precios ni galones ha favorecido esta vez a otros, lo que obliga a Isco a volver a enfundarse el mono de trabajo para asomar la cabeza en Chamartín. Será primordial para la selección española que recupere peso en su equipo si tiene que liderar la etapa de esta nueva Roja, sobre todo por un tema anímico.

En la Selección tengo la confianza que quizá no me he sabido ganar en el Madrid”

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