• Con Dubai mirando de reojo, Barcelona se ha convertido en un foco tecnológico gracias al Mobile World Congress

El Mobile World Congress es el mayor botín que tiene actualmente la ciudad de Barcelona. El evento aporta año tras año más de 400 millones de euros. Atrae a 108.000 congresistas de primer nivel y a 2.300 empresas expositoras, entre ellas compañías líderes como Google, Samsung o Huawei. Genera alrededor de 13.000 puestos de trabajo directos y otros miles indirectos. Los hoteles y restaurantes están llenos y es capaz de proyectar la imagen de la ciudad a nivel internacional en tan sólo cuatro días. Cifras de un gigante que medio mundo querría tener en sus calles.

El contrato en vigor entre la capital catalana y la GSMA -patronal de empresas de telecomunicaciones que organiza la cita- se alarga hasta 2023, aunque la dirección del certamen puede decidir marcharse en cualquier momento si no se cumple su único requisito: «Estabilidad». Dubai espera en la recámara mirando con lupa la edición que hoy empieza con los ecos del plantón independentista al Rey. De hecho, el Gobierno «deplora» la actitud «irresponsable y sectaria» de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; del presidente del Parlament, Roger Torrent, y de los responsables de la Generalitat, que se negaron a acudir a la recepción oficial de ayer al Monarca, y avisa: «Los desplantes institucionales ponen en riesgo que Barcelona pueda seguir albergando en el futuro un evento global de tanta importancia».

La GSMA, patronal de empresas de telecomunicaciones que organiza la cita, decidió irse de Cannes en 2005 y aterrizar en la capital catalana por su mayor extensión y su gran oferta hotelera, una decisión que ha reportado a las arcas municipales hasta 4.400 millones de euros desde 2006, según datos de Fira de Barcelona.

Más de una década en la que los beneficios no sólo se pueden cuantificar con una cifra concreta de impacto económico durante su celebración. Gracias al congreso, la ciudad se ha convertido en la capital mundial del móvil, título que ostenta desde 2012 y para el que se creó una fundación con el propio Gobierno, la Generalitat, el Consistorio de Barcelona, la Fira y la GSMA como partners. Las tres principales operadoras del mundo -Telefónica, Vodafone y Orange-, además de la marca cervecera Damm, también aportan recursos para contribuir «al desarrollo del ecosistema digital de Barcelona», según la entidad.

¿Y cuál es este ecosistema? La capital catalana ha avanzado a pasos agigantados en los últimos años hasta convertirse en un hub tecnológico y de innovación de primer orden. Según el último informe Startup Ecosystem Overview, la ciudad se ha consolidado como la quinta sede en el ecosistema start up de la Unión Europea, sólo por detrás de Londres, París, Berlín y Dublín, todas ellas capitales. Además, el ecosistema catalán atrae en estos momentos el 58% de las inversiones que llegan a España, según cifras correspondientes a 2017. El ranking es aún mejor si se pregunta directamente a los emprendedores: Barcelona está considerada como la tercera ciudad europea más atractiva para desarrollar proyectos tecnológicos innovadores. Su máximo exponente es el congreso 4YFN, el encuentro de start ups, emprendedores e inversores que se celebra en el marco del Mobile World Congress y que congrega a 20.000 asistentes.

Además de atraer a grandes gigantes internacionales y de convertirse en un hub tecnológico de referencia, Barcelona también podría hacerse con otro botín: ser una de las ciudades que despliegue la ansiada red 5G, un proyecto que cuenta con el impulso del Mobile World Congress. Este año, la Comisión Europea debe escoger entre diferentes sedes para otorgar el programa de desarrollo de la quinta generación de la tecnología y la capital catalana quiere aprovechar el impulso del congreso para conseguirlo.

La ciudad, además, busca apoyarse en el Mobile para lograr una de sus tareas más complicadas: relanzar definitivamente la imagen de Barcelona a nivel internacional, maltrecha desde los fatídicos atentados terroristas del 17 de agosto y la escalada de tensión por el proceso soberanista. Por ello, el Ayuntamiento y varios agentes económicos -la propia Fira, la GSMA y el FC Barcelona, entre otros- han lanzado una campaña conjunta de publicidad coincidiendo con el MWC, motor y salvavidas de la ciudad.

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